Pueden estar tranquilos, pues no voy a elogiar aquí la prosa de tan magnífica obra ni a proclamar por doquier sus maravillas, pues ya se ha hecho sobradamente. Tan sólo permítanme respirar aliviado viendo cercano el fin de tan, a bombo y platillo anunciada, celebración tetracentenaria.
Bien está un baño de cultura señores, pero ahórrenme tostones y tostonazos como los que nos han dado con el Quijote, cuya enjuta figura ya veíamos hasta en la sopa. No me malinterpreten, soy una persona a la que la cultura le parece algo bueno y necesario, pero hay que comprender que todos tenemos derecho a descansar y, ¡diablos!… ¡qué descanso deja!.
