A mi siempre me han gustado los aparatitos electrónicos. Y, aunque mi último móvil lo tenía desde hace tan sólo un año, ya andaba algo cansado de él. No es que sea un caprichoso… bueno, quizás sí :D, pero esta vida hay que disfrutarla.
El caso es que yo tenía un 3G de motorola. Para ser exactos un Motorola V980, que no recomiendo a nadie; primero, porque la batería se le descarga en cuanto cambias dos palabras con otra persona (bien es verdad que esto mismo ocurre con casi todos los 3G) y porque se calentaba más de lo normal (algo al parecer habitual en algunos modelos de Motorola) y en segundo lugar, porque pesa y abulta en el bolsillo una barbaridad.
Harto de esta situación, decidí renovar por puntos de contrato mi teléfono. Ahora soy un afortunado propietario de un fantástico Nokia 6280 qué, a falta de novia, me tiene verdaderamente enamorado. Si es que por tener, tiene, hasta mensajería instantánea. Y es que es sorprendente lo que avanza el mundo.

