Hace tanto que no escribo que casi se me había olvidado que tenía un blog…
Confieso haber dudado de su futuro. Pues, a veces, parece ser una pesada cruz que lleva uno a cuestas. Sin embargo, es en momentos como éste, cuando las palabras fluyen de las manos guiadas por un impulso desconocido e inesperado, cuando todo vuelve a la normalidad y te sientes bien, y conforme escribes te embarga una intensa sensación de satisfacción. No voy a decir que sea como una noche de pasión con alguien, pero que es placentero, sí. Quizás sea la música que me acompaña según escribo estas palabras, o tal vez los planetas se hayan alineado apropiadamente hoy. No lo sé y tampoco me importa. Me basta con esto. Estoy feliz de haber escrito.
¡Qué bello es el libre albedrío!
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